‘Las Colinas Tienen Ojos’ (‘The Hills Have Eyes’, 2006) es uno de esos “remakes” que superan en todo a la cinta original. Un “remake” que supera con creces el trabajo desempeñado en 1977 por Wes Craven, autor irregular donde los haya que no obstante tiene algunas joyas en su haber, véase la cómicamente brutal ‘La última casa a la izquierda’ (‘The Last House On The Left’, 1972) o la auto-paródica ‘Scream’ (‘Scream’, 1996).
Lo que Alexandre Aja hace con esta nueva versión, es coger las (pocas) virtudes del original para colocar en un pedestal un espectáculo, a priori, difícil de maximizar. Recordemos que la trama cuenta las penurias por las que pasa una familia de clase media en un terreno tremendamente hostil, y enfrentados a unos “freaks” nada amistosos: pura y dura supervivencia.
El protagonista, un joven izquierdista con valores y repulsa a las armas de fuego (un muy correcto Aaron Stanford), sufrirá una (muy creíble) transformación debido a las adversas circunstancias en las que se ve envuelto, y deberá hacer uso de esas armas (y unas cuantas más –incluidos un pico y un bate de béisbol-) que tanto odia, para hacer frente a unos mutantes que hacen que Hannibal Lecter parezca un aficionado.
Con una puesta en escena vigorosa y un “look” visualmente impactante, el bárbaro director francés nos va presentando a las dos familias con sosiego y calma, las correctas maneras de la familia de clase media chocan con los métodos expeditivos a la hora de actuar de la familia mutante. Poco a poco la tensión va aumentando, y lo que se supone un lugar tranquilo y desértico, pronto se convierte en una campo de batalla donde sólo quedarán en pie los más fuertes.
A partir de su segunda mitad, los acontecimientos se disparan, ya no hay vuelta atrás, el conflicto ha comenzado, y la sangre y la brutalidad se adueñan de la pantalla. El espectador asiste atónito a uno de los mejores espectáculos “gore” que se han visto jamás. Ayuda sobremanera el excelente maquillaje creado por Greg Nicotero, una labor encomiable que hace terriblemente creíbles a todos y cada uno de los mutantes que van desfilando por la pantalla.
Finalmente el director nos regala el que posiblemente sea el mejor final que se ha rodado para una película de estas características (no olvidemos que hablamos de serie B “remakeada”). Uno a uno, los extraños seres van cayendo bajo la furia asesina de aquel joven que 24 horas antes se negaba a disparar a unas botellas vacías y a unas latas.
Así pues, esta cinta sin pretensiones termina convirtiéndose en la mejor película de género de su año y eleva a los altares un género tan mal tratado y denostado como es el “gore” (en la vertiente de la supervivencia).
En una frase: ‘Defensa’ (‘Deliverance’, 1972) en versión “gore”.
Lo que más me ha gustado: todo (pero en especial, su escenas de violencia extrema).
Lo que menos me ha gustado: nada.
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